jueves, 24 de noviembre de 2011

De cómo lo único que fluye en este mundo son los propios pensamientos

Por eso, nunca las líneas de este escrito serán censuradas porque es lo único que ahora goza de libertad: mis pensamientos.

Y es que cuando a uno le pilla la inspiración debe guiarse por ella. ¿Realmente somos únicos e irrepetibles? Yo sí, soy la única persona en el mundo que a estas horas está pensando esto, ¿tendrán en Australia los mismos pensamientos o será una cuestión territorial estar plasmando estupideces?

La historia escrita por miles y miles de pensamientos es la prueba de que algo dentro de nosotros nos dice que algún día seremos de nuevo parte armónica de la naturaleza. ¿Acaso la guerra será un instinto natural o también fue inventada por Microsoft? Después de esta última duda que se me ha planteado la relación de intimidad con mi ordenador ya no será la misma. ¡Es curioso!, hace unos años nos preguntábamos en clase si las máquinas llegarían a pensar pero, ¿realmente quién está escribiendo esto? Los satélites no dejan de observarme, ¿seré tan fotogénica o la pista se la da mi teléfono móvil? ¡Ya sé!, siguieron el rastro de mi última operación con VISA y me han localizado.

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