lunes, 20 de junio de 2011

Diario de una emigrante: una donostiarra en Pamplona (Parte I)

Septiembre de 1996. Mi primer mes en Pamplona. Recién aterrizada en esta bendita tierra se me ocurre preguntar por la parada del "autobús" y me mandan a la Estación de autobuses. No entiendo nada, hasta que a los días descubro que no es "autobús" (masculino singular, como todo el mundo sabe en el resto del mundo), sino LA VILLAVESA (femenino singular, como todos los pamploneses saben). Vale, la primera en la frente, que el autobús en Pamplona es femenino, que se dice "la 5" y que los autobuses sólo están en la estación de autobuses. Vale, con estoy puedo sobrevivir, es fácil.

Andando y andando por los recovecos de esa Parte Vieja que es como un laberinto barroco, me entra hambre, me apetece chocolate, entro en una cafetería y se me ocurre pedir una "napolitana" (bollo de chocolate, como todo el mundo sabe) y la camarera me dice que no tienen, yo veo una napolitana en la barra pero no me atrevo a preguntarle cuándo fue su última visita al oculista... hasta que entra un señor oriundo y le pide un garrote, pienso que quiere atizarle con un palo pues, como todo el mundo sabe, un garrote es un palo gordo que sirve para atizar, pero no, un garrote en Pamplona es una napolitana (como todo el mundo sabe, en Pamplona, menos yo). Vale, con esto también puedo, pedir en una cafetería un palo gordo para atizar si te quieres comer un bollo con chocolate....

Las anécdotas son incontables. Habrá más entregas....

3 comentarios:

  1. jajaja, no he podido parar de reir, eperando la siguiente entrega...

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  2. Oso ona, muy bueno, very good,aportación...en Vitoria -Gasteiz, tampoco era ni autobús ni villavesa,le llamaban el urbano.

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  3. Jajjajaajajajaj como me he podido reír con lo de el "garrotee"! jajajaj ¡que grande eres Jefa!

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